lunes, 9 de octubre de 2017

Tengamos un objetivo común: ver porno

El lío que hay montado en España  con la independencia de Cataluña es morrocotudo, vamos, algo que nunca se había visto, y que lleva camino de convertirse en algo importante. Y si a eso vamos, lo último que se puede decir de esto es que se esté llevando de modo ecológico: a nadie le importa un pimiento el medio ambiente en medio de este caos, y mucho menos la sociedad humana en sí, porque lo que vemos es que no somos capaces de dialogar ni de acercar posturas siquiera, así que desde luego un "camino verde" en esta cuestión es cada vez menos probable.



Veo que cada bando está cada vez más enrocado en sus opiniones, y yo no hago más que preguntarme si, de verdad, no hay nada en lo que se pongan de acuerdo, sin ánimo de ofender a nadie. ¿Y si dejaran atrás la política y pudieran compartir algo, digamos, de tipo divertido? La ciudad condal se ha convertido en una especie de campo de batalla, y es una pena que en un sitio así no se busquen otro tipo de cuestiones. A mí se me ocurre, sin ir más lejos, la idea de buscar sexo en Barcelona, ¿acaso es tan descabellado?

La capital catalana es una de las ciudades más visitadas y más cosmopolitas de Europa, y su oferta en temas sexuales y pornográficos es muy extensa y variada. Por supuesto que el sexo de pago no es un problema para todo aquel que quiera visitar el lugar, pero sin llegar a unos deseos tan burdos (pero no por eso menos ciertos), quizá también se podría disfrutar de muchos espectáculos eróticos, algunos cines porno y una gran cantidad de agencias que realizan visitas para conocer a sus estrellas más en alza, tanto actrices como modelos. ¿Acaso no es un buen plan?


El porno es, sin duda un tema que une al mundo, y como ya dije anteriormente, qué duda cabe que es de lo más ecológico, sin causar ningún daño medioambiental y con la única herramienta de nuestro propio cuerpo. ¿Sería un buen punto de comienzo para llegar a soluciones en consenso? Bueno, casi hay tanta variedad en este mundo como puedan ser las opiniones políticas, y es por eso que encontrar puntos en común en lo primero sería casi más difícil que en lo segundo, y seguro que lo consiguen. Quizá quitarle seriedad al tema no sea la solución, pero convertirlo en una cuestión de vida o muerte tampoco está dando resultado. ¿Será el sexo lo que nos salve?