martes, 7 de marzo de 2017

El porno, una forma ecológica de disfrutar de la vida

Ahora que nos acosa la contaminación ambiental a nivel mundial, no estamos haciendo conscientes del gran problema del calentamiento global, y los gobiernos se ponen manos a la obra buscando energía renovables y ecológicas que aseguren el sostenimiento del planeta, también nosotros, pobres mortales, podemos hacer algo para hacer de este lugar un mundo mejor, y urge encontrar formas de vida que también sean respetuosas con la naturaleza.


¿Y qué podría ser?, hablaba yo no hace muchos días con un amiguete, que aunque la mayoría de las veces parece a punto de dormirse con cara de aburrimiento con lo que le estás contando, hay veces que su mente sufre como una visión divina y dice cosas bien interesantes. Ese fue uno de esos días, porque levantó la cabeza, alzó una ceja, y casi sin inmutarse, me soltó: "Ver porno".

Estoy acostumbrado a estas salidas de tono, así que esperé a ver qué se le ocurría añadir, aunque la verdad no sabía muy bien qué tendría que ver eso con lo que hablábamos. Y entonces empezó a reír, viendo mi cara de estupor, y me dijo que era evidente que nunca había pensado que el sexo era una diversión sana, limpia y totalmente natural. ¿Acaso no era eso la definición de ecológico?

Y era cierto, nunca se me había ocurrido pensarlo así. Estoy tan acostumbrado a pensar que las relaciones sexuales son algo íntimo, que no debe salir demasiado al exterior, que nunca se me había pensado relacionarlo con la naturaleza. Pero mi amigo tenía razón, las especies animales usaban el sexo continuamente como una forma más de relacionarse, cumpliendo su función reproductiva e incluyéndolo en su hábitat como una más de las funciones vitales. ¿Y por qué nosotros, supuesta especie superior, no éramos capaces de hace lo mismo?

Bueno, las religiones han tenido mucho que ver, eso está claro. Aunque al principio sólo intentaban regular un poco las relaciones sociales de todo tipo, cuando la humanidad empezó a tener un número considerable de integrantes, al final se han convertido en todo un compendio de rigores, reglas absurdas y prejuicios arcaicos que sólo han hecho que nos sintamos culpables a la hora de follar por placer, sin tener en realidad razones de peso para ello.

Todo esto pensé después de la conversación con mi amigo, y me di cuenta de que tenía cierta razón en lo que decía, pero me quedó una duda. Él había nombrado el porno como una diversión ecológica, y no el sexo, así que tras mucho reflexionarlo, decidí preguntarle a él directamente. Y otra vez se volvió a reír, y me preguntó que si cada vez que tenía ganas de sexo con alguien podía satisfacerlas con toda plenitud. Por supuesto, le contesté que no; que ojalá encontrara siempre una tía dispuesta cuando tenía ganas de sexo, o que después de intentar ligar con alguna desesperadamente, no terminara dejándome con un palmo de narices.

"Entonces, amigo mío", me contestó, categórico, "no tienes más remedio que tirar del porno para divertirte".

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